7 claves para mejorar como traductor

26 Ene

Una de las máximas de Translation-Traducción es que un traductor debe estar en continuo aprendizaje. No existe una traducción perfecta, pero siempre se puede mejorar. Algunos de los errores más comunes de un traductor son los textos demasiado pegados al original, el exceso de repeticiones o la falta de naturalidad. En Translation-Traducción hemos recopilado algunas claves que pueden ayudar a cualquier traductor a mejorar. Eso sin duda repercutirá en la calidad, lo cual puede extrapolarse a un merecido aumento de las tarifas.

  1. Lee mucho y a buenos escritores de castellano. Las traducciones no tienen nada de malo, pero siempre están influenciadas. Por ese motivo, lee mucho y a autores que publiquen en tu lengua materna.
  2. Lee sobre diferentes disciplinas y materias. No importa qué, sino cuánto. Lee manuales de tractores, informes de economía, cuentos infantiles, etiquetas de champú… lo que sea. Como traductor, esto te aporta un bagaje léxico increíble que podrás aplicar en el momento menos esperado.
  3. Compara textos publicados en dos o más idiomas. Este puede ser un buen ejercicio para evaluar el trabajo de otro traductor anónimo. Sirve para coger ideas, detectar fallos, valorar opciones… El ojo crítico es muy útil. Y de todo se puede aprender algo.
  4. Los diccionarios no son pisapapeles. ¡Que te pueda la intriga, devórate los diccionarios! Aunque conozcas el significado de una palabra, no dudes en buscarla en el diccionario. Eso sí, en un diccionario monolingüe, ya sea en tu lengua materna o en una desde la que traduzcas. ¿Por qué? Porque eso te ayuda a expresar el término de otras maneras. Y esta idea también se puede aplicar a los sinónimos: cuantos más sepas, mejor.
  5. Ejercita la redacción. Escribe de vez en cuando, ya sea una carta a un amigo, un diario con tus sentimientos, un artículo para un blog o una pequeña novela. Este pequeño gesto te ayuda a perfilar un texto porque puedes elegir las palabras y estructuras que mejor se adecúen en cada momento. Asimismo, ganarás confianza y fluidez para despegarte de los textos originales en tus traducciones.
  6. Relee y presta una atención adicional. La autocrítica de un traductor es vital, por eso es muy importante prestar atención a los textos que traduce uno mismo. Trata de detectar cualquier error o aquello que podrías haber hecho mejor y posteriormente reflexiona sobre ello. Lo ideal es hacer esta labor de revisión un tiempo después de haber terminado la traducción y con la mente despejada; es decir, que debes dejar reposar la traducción antes de analizarla.
  7. Zambúllete en la curiosidad. Sé curioso, estate atento a todo lo que te rodea, ten sed de aprendizaje, estate dispuesto a seguir formándote, y no solo como traductor, sino como persona. Porque un traductor tiene que saber de todo. En otras palabras, para ser mejor traductor, tienes que ser un culo inquieto.

 

Crédito de la imagen: dougleschan.com

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